LOS "PRODUCTOS ESENCIALES" SON DE BAJA CALIDAD NUTRICIONAL

Hace cuatro años la Fundación Nutrir lanzaba números alarmantes: más del 30 por ciento de la población infantil de Bariloche padecía sobrepeso u obesidad y el número era aún peor en los barrios del Alto, donde las realidades socioeconómicas son muchas veces, más complicadas. Allí, el número ascendía a más de la mitad de los niños con problemas de este tipo.

Lamentablemente, en un contexto de crisis económica, la realidad no solo no cambió sino que empeoró y la ausencia de políticas de Estado que apunten a cambios de hábitos alimenticios, se hace notar cada vez más.

Semanas atrás, el gobierno nacional lanzó la lista de alimentos a “Precios Cuidados”. La mayoría de los productos esenciales son a base de harinas o ingredientes procesados. Fideos, arroz, galletitas.

Investigadores del Grupo de Trabajo Comida y Saberes y del Instituto Patagónico de Estudios de Humanidades y Ciencias Sociales (Ipehcs-Conicet) de la UNCo (Universidad Nacional del Comahue) realizaron un análisis obre los 64 productos que se incluyen en el programa de “Precios Cuidados”.

Del estudio se desprende que el 42% de ellos son de baja calidad nutricional. En la categoría frutas y verduras solo se incluyen enlatados (puré de tomates, tomate perita y jardinera), no hay semillas ni frutos secos incluidos, pero sí siete variedades de galletitas dulces y saladas.

"La desarticulación entre las políticas implementadas por el Gobierno es tan evidente que, al mismo tiempo que se comunican los problemas prevalentes en la población, se estimula el consumo de los alimentos que la evidencia científica ubica como uno de los principales responsables", sostuvieron desde el equipo que hizo uno de los relevamientos en relación a los datos difundidos sobre un alto índice de la población del país con problemas de sobrepeso.

“Actualmente vemos una problemática alimentaria de calidad y de cantidad”, indicó a ANB el médico Felipe De Rosas, jefe del Centro de Salud del barrio El Frutillar y presidente de la Fundación Nutrir.

En este sentido, el médico explayó que debido a los problemas económicos que afrontan muchas familias, se suelen detectar niños que no reciben una correcta alimentación, pero que ahora tampoco ingieren la cantidad suficiente.  â€œSon muchas las casas donde no hay qué comer y terminan cenando un té con pan y eso se ve en las escuelas después”.

Para De Rosas, “no hay políticas de Estado que apunten a una alimentación saludable”. Así, en medio de una problemática laboral y de constante aumento de precios, “no podemos pedirle a la gente que no consuma fideos o arroz todos los días”, sostuvo el médico.

El médico indicó que desde que elaboraron el estudio que mostraba los altos niveles de malnutrición, hasta ahora, no hubo cambios positivos. “Ahora el número ronda en un 64 por ciento de niños con obesidad o problemas de peso”, explicó.

Siguiendo los números de aquel relevamiento, el 80 por ciento de los niños del Alto tiene un bajo consumo de frutas, y el 78 por ciento un bajo consumo de verduras. “En Bariloche, los precios de frutas y verduras siempre es más caro que en otros puntos del país, eso también desalienta el consumo de alimentos más saludables”, remarcó.

También se estableció que el 62 por ciento de los niños, consume alimentos con alto contenido graso. Y el 57 por ciento es sedentario. Con respecto a este último punto, De Rosas sostuvo que “pensábamos que la gente no llevaba a los niños a hacer actividades pero en realidad, muchos hacen el esfuerzo de anotarlos en deportes, pero casi todos son pagos o lejos de los barrios”.

En relación a los productos esenciales lanzados por el gobierno, De Rosas consideró que sería necesario que se incorporen menos alimentos procesados y más naturales y frescos. “Lamentablemente la gente tiene que comer, y en una zona como Bariloche, donde hace frío muchos meses al año, las harinas y frituras son una constante”, sentenció.


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