Las nevadas de agosto no alcanzarán a frenar la sequía

Las nevadas de agosto se derretirán rápido con el calor de la primavera y no serán suficientes para revertir la sequía en toda la provincia. El último temporal blanco servirá, como mucho, para postergar unas semanas el problema y reducir el riesgo de que falte agua para la fruticultura en el verano. La emergencia hídrica sigue vigente y pronostican una primavera sin lluvias, en la que habrá que cuidar gota a gota.

A esta altura del año, salvo que todos los servicios meteorológicos estén errados, Neuquén se encamina a un verano complejo, donde el agua para riego y consumo familiar saldrá de lo que se haya logrado resguardar durante la primavera.

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Elías Sapag, de la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC), explicó que el impacto de las nevadas recientes será “relativo” porque no tenemos un invierno por delante para que el hielo se compacte y se forme un reservorio a mediano plazo. “Pasados estos eventos, entramos en septiembre, cuando la exposición solar es mayor y las temperaturas son más altas, empiezan los deshielos y hay que ver cuánto va a durar esta nieve”, advirtió.

Recordó que, aguas abajo de las presas, en la zona de la Confluencia y en Río Negro, en verano se consume en gran medida lo que se acumuló durante la época fría y estamos a un paso de la primavera con los embalses en niveles “muy bajos”.

“A pesar de que hemos mejorado la cantidad de nieve, sobre todo en la cuenca del Neuquén, donde tenemos un déficit del 40 por ciento, los embalses están bajos y nos quedan ocho meses por transcurrir para volver a acumular”, detalló.

Agregó que, para colmo, “todos los servicios meteorológicos: el mundial, el nacional y el de Chile, nos dan un trimestre seco entre septiembre y noviembre y la AIC también ve lo mismo en nuestra evaluación”. Eso significa que no tendremos lluvias en primavera y el agua que llegue a los ríos, lagos y embalses dependerá de lo que conserven las cumbres en las próximas semanas.

“Si no tenemos lluvias en primavera, el Limay va a sufrir, porque está muy bajo; entra hoy con 400 metros cúbicos, igual que el Neuquén, cuando su caudal en general es el doble", observó Sapag. Añadió que el problema es más grave todavía porque "hay que recargar la napa subterránea primero y el Collón Cura, que es uno de los ríos que más aporta al Limay, corre sobre una arenisca volcánica y, hasta que no se satura esa napa subterránea, no rueda el agua a los lagos naturales y artificiales”.

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