El gobernador Rolando Figueroa y la ministra de Educación, Soledad Martínez, encabezaron este jueves el acto de entrega de diplomas a los 64 trabajadores y trabajadoras de la administración pública provincial y municipal que culminaron la Tecnicatura Superior en Administración Financiera del Estado.
La ceremonia reunió a egresados de las promociones 2022 y 2023, quienes finalizaron una formación de tres años orientada a fortalecer las capacidades técnicas dentro del Estado neuquino.
Durante el encuentro, el gobernador puso el foco en la profesionalización de los trabajadores públicos y en la necesidad de construir una administración más eficiente y preparada para los desafíos futuros de la provincia.
En su discurso Figueroa sostuvo: “Hemos disminuido la convocatoria de gente de afuera del Estado respecto de la gestión anterior, en un 87 por ciento. Fueron muchos cargos cubiertos por personal de carrera, y eso es un doble estímulo para quien se prepara y puede ascender dentro del Estado. Así buscamos darle un mensaje claro a los empleados públicos y a toda la ciudadanía”.
El mandatario remarcó, además, que el gobierno provincial avanzó en la eliminación de privilegios y gastos innecesarios dentro de la estructura estatal. Ni bien asumió la actual gestión, “comenzamos a trabajar para exponer cuáles eran los privilegios y poder eliminarlos. Las jubilaciones de privilegio de la clase política las eliminamos en la primera semana y seguimos trabajando todos los días para erradicar gastos superfluos e injusticias”, señaló.
Figueroa insistió en que la capacitación debe ser un eje permanente para quienes forman parte de la administración pública. “Formarse en el Estado es fundamental. Somos unos privilegiados porque nos paga el sueldo el ciudadano de Neuquén y tenemos que demostrar que somos mejores”, expresó.
También sostuvo que la transformación del Estado exige trabajadores capacitados y preparados para asumir nuevas responsabilidades. “Es muy importante formarse. Nadie puede ocupar lugares simplemente por azar. Uno se tiene que preparar para administrar el Estado. La evolución es de todos los días y no podemos pretender un Estado como el de los años 70, 80 o 90. Esto es una evolución permanente y el que no se sube al tren del progreso y de la formación termina perdiendo el tren”, aseguró.
