En este sábado de sol no se formaron filas serpenteantes para acceder a una vacuna sin turno. En cambio, algunos niños apuraban el compás de sus piernas cortas para seguir el ritmo de sus padres, que llegaban con sus certificados de salud a modo de pasaporte. Con esos papeles en mano, podÃan acceder a la primera dosis de la vacuna que iba a otorgarles un dejo de alivio para sus hijos.(LMN)