Una tarde de vacunas que esperanzan a los chicos con factores de riesgo

Durante el primer día del plan de vacunación para menores de 18 años, las dosis de Moderna se destinaron a pacientes de riesgo. Así, los niños y adolescentes que esperaban para ingresar a un box debían presentar un certificado que acreditara alguna patología como asma, diabetes o problemas pulmonares. Muchos, sin embargo, fueron convocados por el Jucaid por ser personas con discapacidad, que también tienen garantizado su acceso a la vacuna.

"Nosotros hicimos el proceso al revés", dijo Romina, la mamá de Lucas, que tiene 14 años y síndrome de Asperger. "Cuando anunciaron la vacunación para los más chicos, creí que sólo le tocaba a los que tenía asma u obesidad, por eso no lo anoté", dijo y agregó: "Pero después nos llamaron del Jucaid para decir que le habían designado una dosis y que igual lo teníamos que anotar a través de la página del Ministerio".


Para Romina, el remedio llegó antes que la enfermedad. Ningún miembro de su familia se enfermó de Covid-19 desde que comenzó la pandemia, pero saben que esta vacuna les otorga un margen de tranquilidad para que Lucas regrese a las clases presenciales. "Mi marido trabaja en la salud privada y fue uno de los primeros en vacunarse, él ya tiene las dos dosis y yo tengo una", relató.
En este sábado de sol no se formaron filas serpenteantes para acceder a una vacuna sin turno. En cambio, algunos niños apuraban el compás de sus piernas cortas para seguir el ritmo de sus padres, que llegaban con sus certificados de salud a modo de pasaporte. Con esos papeles en mano, podían acceder a la primera dosis de la vacuna que iba a otorgarles un dejo de alivio para sus hijos.(LMN)

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