MartÃn Pueyrredón es un hombre de 85 años que decidió recorrer la zona a bordo de una bicicleta junto a su hijo Tadeo.
La historia trascendió a través del Diario Andino, medio que relató el viaje que emprendieron los dos hombres oriundos de Buenos Aires.
Amor por la bici
Su amor por la bicicleta los descubrió de grande: a los 70 años y luego de que le robaran sus caballos de la quinta en donde vive en Villa Rosa, provincia de Buenos Aires.
En ese momento, MartÃn decidió adaptar una vieja bicicleta para poder viajar por las vÃas del tren todos los dÃas hasta su trabajo (era ingeniero en una fábrica).
“Esa era la forma más directa de ir hasta el Parque Industrial donde trabajaba. Iba y venÃa todos los dÃas por la vÃa muerta que estaba detrás de mi casa. Fue ahà que con un amigo decidimos que tenÃamos que viajar en esas bicicletas por las vÃas del tren y planeamos hacer un viaje desde Campo Quijano en Salta, hasta el viaducto de Los Polvorillas ( es el famoso puente por el que cruza el tren de las Nubes) Al final hubo varios errores y tuvimos que terminar viajando por la rutaâ€, relató.
De ese viaje quedó un documental que fue presentado en varios festivales de Cine de nivel Internacional.
El primer viaje que hicieron juntos padre e hijo fue hace unos 10 años y fue El Camino de Santiago, en España.
“Yo ya lo habÃa hecho solo en una viaje anterior que habÃa recorrido España y Francia, pero esa fue la primera vez que viajamos nosotros dos juntosâ€, recordó MartÃn. Luego viajaron en Chile por la Ruta Austral y por la Patagonia argentina.
“Ahora decidimos hacer este viaje y fue todo medio improvisado. Yo justo tenÃa vacaciones –apunta Tadeo- y a él se le ocurrió salir para acáâ€. Tadeo no es ningún improvisado en esto de bici turismo: ha viajado por Europa, Laos y Cuba.
La rutina diaria que tienen armada no estipula un kilometraje diario pero aseguran que pedalean en promedio unos 30 o 40 Km por jornada.
En los trayectos donde hay subidas muy pronunciadas, el hijo sube primero en su bicicleta, la deja estacionada, baja caminando y luego sube la del padre mientras éste asciende caminando ayudado por un bastón. “Le duele la rodilla cuando camina mucho, no cuando anda en biciâ€, dice el hijo.
“La verdad es que viajando juntos nos llevamos muy bien. Él –dice MartÃn señalando a Tadeo- es muy meticuloso y yo no lo soy tanto. Como sano, duermo bien hago ejercicio por la mañana antes de pedalear y mi filosofÃa para viajar juntos es siempre la misma: hago como si yo contratara a una empresa y dejo que me lleven: lo que él quiera hacer yo lo sigoâ€, explica el hombre.
Por último, su hijo agrega: “Somos un equipo que funciona de la siguiente manera: somos tan rápidos como el más lento de los miembros y asà vamos, pasándola bien y disfrutando del paisaje y de nosotrosâ€. (Diario Andino)
