El Plan de Movilidad Urbana de San Martín de los Andes avanza con una propuesta integral para reorganizar el funcionamiento de la Ruta Nacional 40 dentro del ejido urbano, con una mirada a largo plazo que busca integrar movilidad, infraestructura y desarrollo territorial. La iniciativa apunta a dejar atrás las soluciones parciales y avanzar hacia una ciudad más ordenada, segura y preparada para el crecimiento que ya atraviesa la localidad.
Actualmente, la RN40 cumple múltiples funciones al mismo tiempo: conecta la región, recibe el tránsito turístico, funciona como acceso urbano y también como vía de circulación interna. Esa superposición genera demoras, congestión y situaciones de riesgo vial que impactan todos los días en vecinos, vecinas y visitantes. Frente a este escenario, el plan propone analizar la ruta por tramos específicos, entendiendo que cada sector requiere respuestas diferentes.
Uno de los ejes centrales de la propuesta es priorizar la organización del tránsito y la planificación por encima de las grandes obras de ampliación. El objetivo es mejorar accesos, ordenar los flujos vehiculares, fortalecer calles colectoras y reservar espacios para futuras intervenciones, evitando que el crecimiento urbano avance sin previsión. La planificación busca no sólo resolver problemas actuales, sino también anticiparse a las demandas que tendrá San Martín de los Andes en los próximos años.
Entre las obras contempladas se destacan tres nuevas rotondas estratégicas en callejón de Bello, Molina Campos y callejón de Torres. Estas intervenciones permitirán mejorar la circulación, reducir maniobras peligrosas y facilitar una conexión más segura entre los barrios y la ruta nacional.
En sectores de fuerte crecimiento como Vega Maipú, el proyecto prevé la construcción de colectoras paralelas para ordenar ingresos y egresos de viviendas, comercios y emprendimientos productivos, disminuyendo los accesos directos sobre la ruta y mejorando la seguridad vial. Además, se incorporan herramientas de planificación preventiva para preservar espacios destinados a futuras obras, evitando complicaciones urbanas a largo plazo.
En las zonas más consolidadas de la ciudad, como avenida Koessler y el área céntrica, el enfoque apunta a mejorar la gestión del tránsito cotidiano. Allí, las medidas buscan ordenar el estacionamiento, reducir detenciones indebidas y priorizar la circulación peatonal, ciclista y el transporte público, generando un entorno más accesible y seguro para quienes viven y se mueven diariamente en la ciudad.
El Plan también contempla la fuerte estacionalidad turística de San Martín de los Andes y el impacto que genera el acceso al cerro Chapelco durante la temporada invernal. En ese sentido, se evalúan alternativas para responder a los momentos de mayor demanda vehicular y mejorar la conectividad en períodos críticos.
La propuesta reafirma que el futuro de la movilidad en la ciudad requerirá combinar infraestructura, gestión y planificación sostenida, con el objetivo de construir una ciudad más conectada, segura, eficiente y preparada para mejorar la calidad de vida de sus vecinos y vecinas.
