Especialistas desnudan estos mecanismos propios en un contexto de impunidad que muestra la necesidad de encontrar pautas de prevención y frenar estas prácticas.
El 7 de agosto en la nota 'Preocupa la creciente violencia de género en entornos digitales', citaba diversos estudios de organizaciones y organismos internacionales que determinan que este tipo de violencia provoca daño fÃsico, emocional, autocensura, abandono de la profesión, silenciando voces a través del maltrato y afectando al sistema democrático.
Esta creciente y constante forma de violencia es ejercida por personas que se esconden en la impunidad que brindan las redes sociales.
"Son grupos organizados en Telegram y en Facebook que pueden ser de hasta 140 mil personas, algunos son gigantes. Allà se organizan objetivos y salen a atacar", cuenta a Télam Alejandro Daniel José, un experto en seguridad informática que trabaja estrategias comunicacionales a través de su agencia MKT de marketing digital.
Coincide con él la comunicadora Florencia Goldsman, del grupo de investigación en Ciberculturas y Géneros Gig@ de la Universidad Federal de BahÃa, Brasil: "No podemos seguir hablando de trolls ingenuos u odiadores casuales, si no más bien de una trama de agentes vinculados directamente con el poder hegemónico. Por eso la urgencia de señalar e intentar hacer inteligible su modus operandi", destaca la especialista argentina.
