Tramas que cuidan 25: Cuando lo que antes gustaba ya no gusta
Reflexiones del IFD 3 para una comunidad que elige acompañar
Hay momentos en que descubrimos que aquello que antes entusiasmaba a las adolescencias que cuidamos ya no les interesa. Dejan una actividad, abandonan un deporte, pierden las ganas de tocar un instrumento, de dibujar, de leer o de encontrarse con quienes antes elegían. Frente a estos cambios, nos surge preguntarnos qué les pasa.
No todo cambio de interés tiene que presentarse como un problema. La adolescencia implica transformaciones en los modos de relacionarse con uno mismo, con los demás y con el mundo. Los gustos pueden modificarse, algunas identificaciones perder fuerza y otras todavía no haber aparecido. Y por eso, crecer también supone poder dejar atrás aquello que alguna vez nos representó.
La dificultad aparece cuando pretendemos como adultos llenar rápidamente ese espacio vacío; cuando les buscamos nosotros una nueva actividad, les proponemos alternativas, les insistimos con aquello que antes disfrutaban. Como si cada interés perdido tuviera que ser inmediatamente reemplazado por otro. Tal vez sea necesario aceptar que no saber todavía qué les gusta también puede formar parte de una búsqueda.
La psicopedagoga argentina Alicia Fernández vinculó el aprendizaje con el deseo y con la posibilidad de reconocerse autores de los propios procesos. Desde esta perspectiva, aprender no consiste solamente en incorporar aquello que otro propone, sino también en construir una relación singular con el conocimiento y con el mundo.
Esto permite pensar los intereses adolescentes de otro modo. No se trata únicamente de encontrar qué les gusta, sino de generar condiciones para que puedan descubrir qué les despierta curiosidad, qué desean conocer, qué disfrutan, qué los desafía y qué sienten como propio. Los intereses no siempre aparecen como una revelación: muchas veces se construyen a partir de experiencias, encuentros y posibilidades que alguien pudo explorar.
Pero existe otra cuestión importante: ¿cómo distinguir un interés propio de uno adoptado porque es valorado por otros? Los grupos de pares, las redes sociales, las tendencias culturales y las expectativas familiares participan en la construcción de los gustos. No se trata de demonizar estas influencias —toda identidad se construye en relación con otros—, sino de ayudar a desarrollar una mirada crítica sobre ellas.
Por eso, la pregunta adulta no va únicamente por el lado de “¿qué te gusta?”, sino que también pretende profundizar: “¿por qué elegís esto?”, “¿qué encontrás ahí?” o “¿qué te gustaría probar aunque nadie más lo hiciera?”.
En este sentido, la pedagoga argentina Graciela Frigerio ha reflexionado sobre la educación como una tarea que ofrece a cada sujeto la posibilidad de construir su propio recorrido. Educar supone, así, poner el mundo a disposición de otros sin determinar de antemano qué harán con aquello que reciben.
Quizás allí encontremos una ayuda para acompañar a las adolescencias en este punto: ofrecer mundo sin pretender formatear deseos. Acercar libros, música, deportes, oficios, conocimientos, personas y experiencias; ampliar el campo de lo posible sin transformar nuestras propuestas en mandatos ni nuestros gustos en modelos que deberían reproducir.
Es esencial estar atentos cuando la pérdida de interés se vuelve generalizada, se prolonga y aparece acompañada por aislamiento, tristeza, malestar u otras modificaciones significativas. En esos casos, escuchar y buscar ayuda puede ser una forma necesaria de cuidado.
Pero cuando simplemente estamos frente a una etapa de exploración, quizás lo más valioso sea tolerar cierta incertidumbre. Preguntar sin interrogar. Proponer sin imponer. Estar disponibles sin ocupar todo el espacio. También podemos permitir que prueben, que algo no les guste, que abandonen una actividad y que vuelvan a ella después de un tiempo.
Porque fortalecer los intereses personales no significa lograr que las adolescencias tengan gustos firmes y definidos cuanto antes, sino favorecer condiciones para que puedan reconocer sus propios deseos, cuestionar los que vienen impuestos y asumir progresivamente la autoría de sus elecciones.
Desde este punto de vista, crecer no consiste solamente en conservar aquello que alguna vez nos gustó. También implica poder dejarlo atrás, probar otros caminos y descubrir, entre muchas voces y posibilidades, aquello que podamos reconocer como verdaderamente elegido por nosotros.
Esta reflexión se inscribe en la serie “Acompañar con respeto”, del IFD N.º 3 de San Martín de los Andes.
—---------------------------------
Ante cualquier emergencia, hay una línea gratuita y confidencial de Salud Mental disponible las 24 horas: 299 535 8191 (llamadas y mensajes). Para urgencias, el número de emergencias es el 107.
El servicio de salud mental funciona de manera descentralizada en los centros de salud de nuestra ciudad. Los días y horarios habilitados para consulta espontánea son los siguientes:
Chacra 30 (Los Lagos, al lado de la delegación municipal): martes y jueves desde las 8.30 hs. Tel.: (2972) 411 188 — WP: 2972 405 852 (solo mensaje)
Tiro Federal (Tte. Cnel. Pérez y Weber): lunes de 13.30 a 15.30 hs. Tel.: (2972) 428 145 — WP: 299 606 7656 (solo mensaje)
Vega Maipú (Hugo Berbel entre Gregorio Álvarez y Berta Koessler): lunes de 13 a 15.30 hs. Tel.: (2972) 413 856 — WP: 294 4418058 (solo mensaje)
Arenal (Los Cerezos y Piñones): miércoles de 11 a 15.30 hs. Tel.: (2972) 426 011 — WP: 2972 543816 (solo mensaje)
Hospital Ramón Carrillo: atención a demanda espontánea, guardia las 24 horas.