La provincia del Neuquén, a través del Centro de Ecología Aplicada del Neuquén (CEAN) y junto con el sistema de Salud y el Conicet, continúa consolidando su sistema de vigilancia e investigación sobre el hantavirus mediante un trabajo científico sostenido que combina monitoreo ambiental, estudios epidemiológicos y cooperación entre organismos provinciales, nacionales y de investigación.
Ese conocimiento acumulado durante más de 20 años también resulta clave para aportar información en la investigación del brote de hantavirus registrado recientemente en el crucero MV Hondius.
Mientras continúa abierta la búsqueda del origen del contagio que afectó a pasajeros del buque de expedición, especialistas analizan distintas hipótesis epidemiológicas. Una de ellas plantea que la exposición al virus Andes Sur pudo haberse producido durante el recorrido terrestre que una pareja de ornitólogos neerlandeses realizó por áreas boscosas de distintas provincias antes de embarcarse.
En ese contexto, la experiencia desarrollada por la provincia adquiere un papel relevante. Desde hace más de dos décadas, el Grupo de Ecología Terrestre de Neuquén, integrado por investigadores, profesionales y técnicos de la dirección de Ecosistemas Terrestres del CEAN del ministerio de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales de provincia y del Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (Inibioma-Conicet-Universidad Nacional del Comahue), estudia la dinámica de los roedores silvestres y su relación con el hantavirus bajo distintos escenarios ambientales.
La doctora en Biología y directora del área de Ecosistemas Terrestres del CEAN, Luciana Piudo, explicó que este trabajo permitió generar información estratégica sobre el sistema roedor-hantavirus en la provincia, además de colaborar y trabajar en conjunto con la Administración de Parques Nacionales, y con los sistemas de salud de Neuquén y otras provincias y Nación.
Conocimiento científico para prevenir
Las investigaciones desarrolladas permitieron conocer aspectos fundamentales sobre la ecología del principal reservorio del virus Andes Sur, el ratón colilargo. Los estudios mostraron que esta especie no sólo habita los ambientes cordilleranos, sino que también se distribuye en la estepa y que frecuentemente puede encontrarse en áreas peri domésticas rurales.
Los monitoreos también permitieron determinar que únicamente una pequeña proporción de estos roedores porta el virus. Se estima que alrededor del cinco por ciento de la población está infectada y que, en su mayoría, se trata de machos adultos con heridas, lo que sugiere que la transmisión entre animales ocurre principalmente mediante mordeduras.
Otro de los aportes científicos permitió establecer que la abundancia de estos roedores no permanece estable durante el año, sino que responde a factores climáticos y a la disponibilidad de alimento, registrando los mayores picos poblacionales durante el otoño.
Uno de los hitos más importantes de estas investigaciones fue el seguimiento de las floraciones masivas de la caña colihue, fenómeno natural que produce una abundante disponibilidad de semillas y desencadena las conocidas “ratadas”, un crecimiento explosivo de las poblaciones de roedores silvestres. Estos eventos fueron estudiados en 2001, 2010, 2013 y 2018, generando información en tiempo real para que los equipos de salud y los municipios pudieran implementar medidas preventivas y de manejo.
