Por primera vez en la región, tanto en el ámbito de la salud pública como privada, se realizó una cirugía endoscópica de columna torácica. Se hizo en el hospital Castro Rendón. La intervención estuvo a cargo de dos profesionales referentes a nivel nacional en cirugía endoscópica y contó con la participación activa del equipo local de traumatología.
La coordinación y logística de la jornada estuvo a cargo del doctor Cristian Illanes, del Hospital Castro Rendón, y participaron como asistentes los médicos traumatólogos Sebastián Solsona y Leandro Cocco.
La cirugía contó con la presencia del doctor Julio Bassani, médico traumatólogo y ortopedista especialista en cirugía endoscópica y patologías de columna de Buenos Aires, y del doctor Facundo Van Isseldyk, médico neurocirujano especializado en técnicas endoscópicas y mínimamente invasivas de Santa Fe. Ambos son precursores de la endoscopía de columna en Argentina.
Sebastián Solsona, médico traumatólogo del Hospital Provincial Neuquén, explicó que se trató de una paciente con una hernia discal torácica calcificada que comprimía la médula espinal y provocaba un progresivo deterioro neurológico.
“Es una paciente que venimos viendo hace varios meses, que tiene una hernia discal torácica calcificada. Eso genera una compresión en la médula que va llevando al deterioro neurológico. Además del dolor incapacitante, va perdiendo la fuerza para movilizarse, para caminar, y la lleva a postrarse, a depender de una silla de ruedas. Ella ya tenía déficit neurológico y mucho dolor”, detalló.
El profesional explicó que, habitualmente, este tipo de patología requiere una cirugía abierta de mayor complejidad. “Hay que entrar a través del tórax y hacer una descompresión sacando parte de la vértebra”, señaló.
Una técnica mínimamente invasiva
La particularidad de la intervención realizada en el Castro Rendón fue el abordaje endoscópico. “Lo novedoso es que se hizo vía endoscópica. Por eso vinieron dos profesionales especialistas que tienen más experiencia en la técnica”, explicó Solsona.
A través de un portal de apenas un centímetro, se introdujo una cámara y el instrumental necesario para acceder a la zona afectada y realizar la descompresión y resección de la hernia calcificada.
“Con ese mínimo abordaje evitamos que se lastime el pulmón, tener que abrir el tórax y tener que usar una instrumentación para fijarla. Solamente con una incisión de un centímetro, resecamos y liberamos toda la médula”, destacó el traumatólogo.
Según explicó, este abordaje permite reducir la agresión sobre los tejidos y favorecer una recuperación más rápida, con menor pérdida de sangre y menor necesidad de analgésicos.
La intervención tuvo una duración aproximada de cinco horas y contó con monitoreo neurológico intraoperatorio, una herramienta que permite detectar de manera inmediata cualquier modificación en la función neurológica durante el procedimiento.
