La PolicÃa y la FiscalÃa están al borde del colapso. Por dÃa hábil recepcionan unas cinco o seis denuncias de personas que han sido engañadas y las han hecho acudir a un cajero o ingresar en el home bancking para blanquear claves. Con esta información, los delincuentes se apoderan de las cuentas, elevan todos los topes crediticios y en cuestión de minutos se alzan con un promedio de medio millón de pesos. En lo que va del pandémico año hay alrededor de mil causas por un monto global que ronda los 50 millones de pesos.
Ante este escenario, el departamento de Delitos Económicos de la PolicÃa, que está a cargo del comisario Mauricio Pamich, realizó un análisis pormenorizado de las maniobras y elevaron un alerta a todos los bancos para que extremen las medidas de seguridad, pero no todas las entidades respondieron. Solo el BPN mostró un atisbo de reflejos y articularon algunas medidas para evitar el drenaje de fondos de sus clientes.
El análisis minucioso de la maniobra figura en un documento que fue elevado por la PolicÃa a la FiscalÃa de Delitos Económicos y que en conjunto enviaron a las entidades crediticias que están asentadas en suelo neuquino, con especial interés en tres de ellas que son las que más hechos registran a lo largo del año.
Si bien la modalidad de estafa bancaria se venÃa desarrollando en todo el paÃs, con la pandemia se agudizó porque los delincuentes pasaron a tener a todas las personas a su disposición, en la casa y apretados económicamente.
El escenario para este tipo estafadores era ideal porque sabÃan que cada uno de sus llamados serÃan atendidos y del otro lado de la lÃnea habrÃa una potencial vÃctima esperando por un premio salvador o una ayuda del Anses que habÃa sido anunciada por el Gobierno Nacional para asistir a las personas que se quedaron sin ingresos producto de la pandemia y el aislamiento social, preventivo y obligatorio que mutó a distanciamiento social en algunas localidades.
En minutos te vacÃan la cuenta
Del estudio que surge de los estafadores, Delitos Económicos de la PolicÃa observó que el 75 por ciento de los llamados provienen de Córdoba y el 25 por ciento restante de Santa Fe, Buenos Aires y Mendoza.
En cuanto al modus operandi, es decir, el cuento que le hacen a la vÃctima, la mayorÃa de las veces están vinculados a un ofrecimiento económico inesperado como premios, créditos, bonos y reparación histórica. Pero también, a un ofrecimiento económico esperado, tal es el caso de la ayuda del Anses por ejemplo.

Las personas que se dedican a esta actividad, saben muy bien que tienen que sonar convincentes, manejar un lenguaje preciso, saber indicar con claridad a las vÃctimas qué deben hacer y si es preciso ayudarlos en cada uno de los pasos. Es por eso, que se sospecha que estas organizaciones delictivas cuentan con empleados de bancos entre sus filas.
