La edad no es para nada un obstáculo en la vida de esta deportista que para el último K42 entrenó de lunes a lunes entre una y dos horas por dÃa. Subió el Aconcagua, corrió carreras en Chile, y también participó de muchas de las carreras que se realizan en la provincia. Y aunque al verla correr por las bardas neuquinas hace pensar que toda su vida llevó este ritmo, en realidad el amor por este deporte le llegó de grande, sin buscarlo, y por eso hoy convoca a hombres y mujeres, jóvenes y no tanto a sumarse a este deporte. Como muchas mujeres, y especialmente las de años atrás, Tegualda dedicó su vida a la crianza de sus hijos. Tuvo dos mujeres y un varón, de quienes no se despegó hasta que ellos encararon sus propios rumbos. Tegualda lleva en sus venas sangre mapuche, nunca vivió en comunidad pero conoce y respeta sus costumbres. Dejó su paÃs, Chile, para buscar un futuro mejor. Y llegó a Neuquén en 1973, cuando la ciudad era muy diferente a la actual y como muchos inmigrantes, trabajó mucho para hacerse su lugar. “VenÃa a buscar nuevos horizontes, no tenÃamos perspectivas en mi paÃs, allá no podÃamos estudiar, estaba el gobierno militar y habÃa que escapar, y esa fue nuestra salida del paÃsâ€, recordó la mujer que hoy, después de casi 50 años, se siente muy argentina y neuquina. La vida la comparte con Eleodoro hace 48 años y mientras él se dedicaba a su carpinterÃa, ella hacÃa lo mismo pero con sus hijos Valeria, Suyai y Lautaro. “Yo empecé a hacer deporte cuando mis hijos se empezaron a ir. Mi hija Suyai hacÃa patÃn, inglés, asà que mis dÃas pasaban acompañándola a ella, y cuando se fue a Mendoza a estudiar Educación FÃsica me puse muy tristeâ€, relató la deportista a LM Neuquén.
